Cómo adaptarte a la rutina de trabajar desde casa

Mentales

El trabajar desde casa es una práctica cada vez más extendida y aceptada por las empresas como un método viable para mejorar la calidad de vida de sus empleados. Iniciativas como el teletrabajo  o el smart working surgen de recientes políticas de Recursos Humanos y se basan en conceptos como el salario emocional.

La forma de hacer y entender el trabajo está cambiando por lo que las nuevas tecnologías se están adaptando a estos cambios.

El trabajar en el hogar puede aportarte muchas ventajas, pero requiere cambiar de ambiente laboral, métodos de trabajo y horarios. Asumir estos cambios puede no ser tan sencillo, el reto es  entender cómo adaptarte a la rutina de trabajar desde casa.  Aplicando técnicas sencillas se puede lograr esta transición y ser productivos y eficientes desde el calor del hogar.

Establece y respeta horarios

El primer beneficio de trabajar desde casa es que ya no tienes que trasladarte a la empresa, por lo que estas ganado tiempo. Sin embargo, no te permitas caer en el error de asumir que tienes el día entero para realizar tus tareas. Establece un horario de trabajo y cúmplelo a cabalidad, creando así un hábito y lograr separar tus requerimientos laborales del resto de tus actividades cotidianas.

Establece una rutina diaria

Cuando estableces una rutina, tu mente y tu cuerpo se habitúan a trabajar a ciertas horas y bajo ciertas condiciones. Lo ideal es que te levantes a la misma hora todos los días y planifiques el tiempo para el descanso y otras actividades.

Asígnate tareas específicas para determinados días de la semana y procura hacer las actividades más complejas durante tus horas de mayor productividad.  Divide el tiempo en secciones para cada tarea específica y ten la debida flexibilidad para los infaltables imprevistos.   

Demarca un área de trabajo

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 Selecciona un espacio específico de tu casa y establece en el tu estación de trabajo. Allí debes contar con requerimientos mínimos tales como un escritorio o mesa, una silla ergonómica y tus dispositivos electrónicos. Decóralo de manera que logres una atmósfera relajada y agradable y procura que sea respetado por el resto quienes cohabitan contigo. Toma en cuenta variables como ruido, iluminación y ventilación y procura utilizarlo exclusivamente para trabajar.

Gestiona las interrupciones

Establece el espacio de tiempo que dedicarás a leer correos, hacer llamadas, responder mensajes o interactuar en redes. Si no administras estos frentes, las continuas interrupciones terminarán afectando tu productividad. Recuerda que aunque estés en tu casa, tu propósito es trabajar y el televisor, la cama o la limpieza, tiene sus momentos asignados.

Planifica tus actividades

Toma unos minutos para planificar todas tus actividades, bien sea al inicio o al final de la jornada. Lo ideal es tener un plan diario, semanal y mensual tomando en cuenta todas las posibles variantes y centrarte en su cumplimiento. Trabajar bajo un plan facilita las cosas y más aún cuando programas tus tareas en función de su importancia y urgencia. Adapta el trabajo a ti, a tus necesidades y tus realidades e identifica en que momentos del día tu capacidad de rendimiento es más alta.

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