Control de los adolescentes, si o no

Mentales

Nadie te enseña a ser padre. Es algo sumamente difícil, a la par de emocionante, que vas aprendiendo con el paso del tiempo. Muchas veces los consejos no funcionan a nivel general y  lo que va bien para unos, no surte efecto en otros. Y la cosa aún se complica más en estos tiempos en lo que vivimos: Internet, redes sociales, relaciones virtuales,…

Como padres se cometen errores y uno de ellos consiste en intentar controlar todas las amistades que los jóvenes tienen.

El mantener un excesivo control sobre los adolescentes no es bueno y no trae consecuencias positivas.

Conforme los hijos van creciendo, solicitan un poco más de independencia y privacidad. Está claro que tiene que haber unas reglas a seguir, unas responsabilidades, pero estas deben ser razonables y serán menos restrictivas conforme el adolescente se vaya haciendo más responsable.

Así, para mantener controlados a los adolescentes, en lugar de hacerlo por medio del abuso de autoridad, es mejor hacerlo estableciendo buenos canales de comunicación.

Es entonces cuando puede surgir la pregunta: ¿Tienen los adolescentes que vivir en un mundo sin adultos?

La opción de dejarles totalmente a su aire, sin esa guía que tanta falta les hace, tampoco es la elección adecuada. No saber quiénes son sus amigos, qué es lo que hacen en su tiempo libre, qué les preocupa, cuáles son sus gustos y aficiones, te distancia de ellos.

Por ello, plantearse la pregunta en base a términos de todo o nada, te va a llevar a ejecutar conductas inadecuadas que facilitaran los conflictos con tus hijos.

Es necesario estar informados acerca de los intereses, aficiones y, en el caso  que nos ocupa, de las relaciones sociales que establecen los adolescentes, ya sean estas virtuales o no. Entablemos relaciones de confianza con ellos para que se sientan escuchados, ni criticados, ni avasallados. Pero, en el momento en el que tengas la más mínima sospecha de que puedan estar corriendo algún peligro, se deben utilizar los recursos que sean pertinentes para poder contar con la información indispensable y actuar.

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En muchas ocasiones se trata de utilizar el sentido común. Por ejemplo, con el tema de las redes sociales, si no permites que tu hijo salga de casa para estar con sus amigos a la una de la mañana, no puedes permitir que use las redes sociales de madrugada.

El control de los hijos es necesario y comienza desde que nacen. Es importante que crees un ambiente de confianza para facilitar tu trabajo como educador.

Trata de explicarle que no es lo mismo controlar que espiar. No quebrantes esa relación de confianza entrando en términos de prohibiciones, respeta su intimidad para que ese control tan necesario sea una ayuda para ambos.

Nunca dejes de estar pendiente, de hablar con tu hijo, de conocerlo,…Trata de informarte acerca de las nuevas vías de comunicación que están tan de moda, pero procura no perder de entre todas ellas la más importante: hablar con ellos.

Fuente: Helena Gorostidi Zambrana

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