Enfermedades y su tratamiento

Tipos de enfermedades y patologías más comunes y su tratamiento✅ .

Cuidando a una persona con Alzheimer

Tu madre, tu padre, o ese familiar tan cercano y querido padecen Alzheimer… La vida está llena de acontecimientos inesperados y que trastocan nuestra vida, pero este es uno de los más temidos y su evolución es muy triste: el olvido…

El Alzheimer es una enfermedad orgánica, degenerativa y progresiva que afecta a las capacidades intelectuales superiores como la memoria, el lenguaje o el razonamiento y que hace que el enfermo pierda su autonomía. Así, estas personas pasan a depender de los demás para poder realizar las actividades del día a día. Algo tan sencillo como vestirse o comer se convierte en una odisea pero, sin duda, lo más doloroso de todo es esa omisión de cariño, la desaparición del recuerdo, esa desgarradora incapacidad de reconocimiento, la pérdida…

Alzheimer

Desde el preciso momento en cual, este temido oponente llamado Alzheimer aparece en nuestras vidas, se suceden un conjunto de dudas, de sentimientos como rabia, negación, incertidumbre, miedo, de complicadas situaciones que, si no se afrontan y se entienden como parte de la enfermedad, nos llevan a la más absoluta perturbación familiar.

Cuando nos referimos al cuidador no profesional, nos estamos refiriendo a esa parte esencial en el cuidado del enfermo de Alzheimer, la familia. Esta es la principal fuente de cuidados para la persona que padece cualquier tipo de demencia y pueden ser considerados como cuidadores de primer orden:

1-    Proveen atención y cuidado en nutrición, higiene,…

2-    Son los que antes detectan cualquier cambio, la aparición de nuevos síntomas,…

3-    Son los responsables de ofrecer un ambiente seguro al enfermo, así como de mantener su funcionamiento vital

Pero esta labor no es fácil y, a menudo, conlleva la aparición de una gran variedad de problemas a nivel físico, psíquico, familiar, social,…

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Pueden aparecer alteraciones psicológicas como: tristeza, depresión, ansiedad, irritabilidad,… Y físicas: malestar general, cansancio, anemia, cefaleas, alteraciones del sueño, contracturas,…

En los primeros momentos este cuidador surge de una manera espontánea y, generalmente, es la persona más cercana física y emocionalmente al enfermo. Todo el peso del cuidado recae sobre ella… Generalmente, suele tratarse de una mujer. Si el enfermo es de género masculino la cuidadora es la esposa, por el contrario, si el enfermo es una mujer, la cuidadora suele ser una hija. Aún así, debemos destacar que, cada vez hay más hombres que se implican en el cuidado y atención del enfermo, en especial, cuando se trata de sus esposas, pasando a ocupar ellos el papel de cuidador principal.

Pero la mayoría de estos cuidadores no tienen en cuenta  detalles tan esenciales como:

1-    Esta situación durará muchos años.

2-    La demanda por parte del enfermo será cada vez mayor.

3-    Todo esto supondrá una pérdida importante de “tiempo para ti”.

4-    Las relaciones sociales, familiares se verán afectadas.

5-    Pueden aparecer problemas económicos, sobre todo si esa dedicación al cuidado del enfermo afecta al ámbito laboral, pudiendo llegar a perder el empleo. Además, si a esto le sumamos que los materiales y los medicamentos que necesitará el enfermo serán cada vez mayores, la aparición de problemas económicos puede ser inevitable.

Para evitar en la medida de lo posible que aparezcan más complicaciones, además de las propias de la enfermedad será conveniente:

-. Estar informados acerca de todos los aspectos que repercuten a esta enfermedad. Tenemos que saber todo lo que podamos acerca de nuestro enemigo Alzheimer.

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-. Pedir ayuda a nivel familiar, social,… en caso de que sea necesario. Busca el apoyo de amigos y familiares y no vivas esperando a que salga de ellos.

Haz uso de Asociaciones e Instituciones Públicas que puedan darte soporte en estos momentos tan complicados. Existen organizaciones que pueden darte información acerca de la enfermedad, del cuidado del enfermo, donde también podrás compartir, siempre de manera confidencial, experiencias y sentimientos con otros cuidadores.

-. Esa aconsejable que la persona que va a dedicarse al cuidado del enfermo goce de buena salud tanto física, como psicológica.

-. Aprende a cuidarte, no te olvides de ti, dedícate tiempo, y procura poner límites al cuidado pensando en el futuro y teniendo en cuenta que esto va para largo.

-. Haz ejercicio, lleva una dieta equilibrada y dedica tiempo para el descanso y la desconexión.

-. No te sientas culpable por dejar un hueco en el cuidado del enfermo y dedicarte tiempo a ti y/o a los demás miembros de la familia. De esta forma, evitamos momentos de nerviosismo, de carga mental y cansancio físico, haciendo que el cuidado sea más efectivo y siempre con cariño.

“La Memoria no es el tiempo ni el lugar. Son muchos tiempos y muchos lugares. La Memoria está en tu rostro, en tus manos, en cada gesto y en cada sentimiento”

“Yo te quitaré tus ojos, y los pondré en el lugar de los míos, tú me quitarás mis ojos, y los pondrás en el lugar de los tuyos, así yo podré verte con tus propios ojos, y tú me verás a mí con los míos”. J. de la Gándara.

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