El miedo en los niños

Mentales

El miedo es una emoción que se caracteriza por un intenso sentimiento, generalmente desagradable, y que es provocado por la percepción de un peligro real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado.

Así mismo, es una emoción primaria derivada de la aversión natural a la amenaza, y se manifiesta en todos los animales. La máxima expresión del miedo es el terror. Además el miedo está relacionado con la ansiedad.

Diremos que existe miedo real cuando la dimensión del miedo está en correspondencia con la dimensión de la amenaza. Del mismo modo, diremos que existe miedo neurótico cuando la intensidad del ataque de miedo no tiene ninguna relación con el peligro.

Además, el miedo es un mecanismo del organismo que sirve para alertar y proteger al individuo de posibles peligros, tiene un papel de adaptación y protección.

Centrándonos en el tema que nos ocupa, podemos decir que los niños a lo largo de todo su desarrollo pueden llegar a padecer miedos y, que casi con total seguridad, se queden en miedos pasajeros, propios de la edad, que a su vez les ayudarán a enfrentarse adecuadamente a diferentes situaciones difíciles que les irán sucediendo a lo largo de su evolución.

Los niños van aprendiendo diferentes estrategias de afrontamiento a esos miedos conforme se van desarrollando y van alcanzado diferentes grados de madurez, así esos miedos poco a poco van desapareciendo.

Les dan miedo muchas y variadas cosas y situaciones: miedo a todo lo que suponga novedad, a lo desconocido, miedo a los animales, a las tormentas, a los ruidos fuertes, miedo a la oscuridad, a la soledad, miedo a ir al médico, a las alturas,…

Llegan a tener pesadillas nocturnas porque por la noche liberan la tensión acumulada durante el día y salen esos temores reprimidos. Pero, como ya hemos dicho anteriormente, lo más normal es que esos miedos se vayan superando con la edad.

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Los miedos que perduran u otros que pudieran reaparecer más tarde pueden llegar a convertirse en Trastornos de Ansiedad o en Fobias.

Un miedo se convierte en fobia cuando:

  • Ese miedo está más allá del control voluntario, es decir, cuando los niños no pueden llegar a controlarlo.
  • Aunque se intente razonar, ese miedo no se elimina de forma racional.
  • Es un miedo que no tiene relación con la situación real, es desproporcionado.
  •  Es de larga duración y persistente.
  • Es incapacitante, interfiere en la vida normal del niño.
  • Es un miedo que puede estar relacionado con cosas que le hayan pasado con anterioridad, por ello no tiene por qué ser específico de una edad.
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