El mundo está en mi contra

Uno de los principales problemas que se dan en las relaciones interpersonales, ya sean laborales, familiares, de pareja o sociales, tiene que ver con la comunicación

Así mismo, nos encontramos con personas que  siempre suelen quejarse de las ofensas de otros. Generalmente, son opiniones que los demás hacen sobre ellos mismos y estos juicios llegan a condicionar su manera de relacionarse…

Por norma, los individuos que se quejan de su mala relación con otros pueden llegar a experimentar rabia, ira, tristeza, desconfianza, entre otras muchas emociones negativas. Como hemos dicho anteriormente, este hecho dirige su forma de actuar con los demás, incluso con ellos mismos, llegando a tener comportamientos agresivos con otros o cayendo en estados deprimidos o ansiosos. Pero cuando se revisa con detalle el problema en cuestión, se llega a la conclusión de que parte del problema reside en la forma de percibir.

mundoY es que el principal error en la comunicación entre las personas radica en la tendencia a interpretar o suponer lo que el otro dice. Se busca un significado más allá de lo expresado, basado en las emociones y creencias del que escucha.

Las distorsiones cognitivas son errores de pensamiento y son las que enturbian, en muchas ocasiones, la comunicación. Por ejemplo: un error de pensamiento muy extendido entre las mujeres puede ser el hecho de pensar que “todos los hombres son iguales”. Esta distorsión cognitiva que se llama generalización. Es un argumento muy utilizado entre féminas cuando se habla, por ejemplo,  de infidelidades. Pero si nos paramos a pensar ¿realmente los casos cercanos que podamos llegar a conocer representan a los 2.500 millones de hombres que existen en la tierra? La vida no nos daría para conocer a cada uno de ellos y analizar objetivamente esta creencia, pudiendo llegar a la conclusión de que sea cierta. Por ello, la afirmación “todos los hombres son iguales” es un error en la lógica del pensamiento. Pero la expresión cotidiana y la manera en la que se usa nos señalan ese humo que, en muchas ocasiones, empaña la comunicación.

El estado de ánimo también afecta a la comunicación. Las personas que se encuentran sumidas en un estado de ánimo alterado, probablemente, interpreten lo escuchado en el sentido de ese mismo estado. Y el problema no es del que habla, sino del que escucha. No debemos caer en el error de proyectar nuestras emociones en lo que los demás nos dicen.

El ego, otro problema en la comunicación. Surge cuando tratamos de defender con vehemencia el tener la razón. Creemos que somos perfectos y distorsionamos e interpretamos dando un significado a las cosas que no es el verdadero. Dificulta la escucha, la reflexión.

Existen personas que se provocan un impacto afectivo negativo por su manera de pensar. Se aferran a sus distorsiones cognitivas y su conducta puede derivar en “ideas referenciales”: escuchan una conversación, las noticias en la radio o la televisión y concluyen que se refieren a ellas mismas, padeciendo pensamientos paranoicos: los demás les quieren hacer daño, les persiguen,…

Vemos como las nocivas distorsiones cognitivas, las proyecciones emocionales y el ego, enturbian la comunicación. Parejas rotas, familias separadas, personas heridas,… sólo por darle rienda suelta a nuestra interpretación…

Por ello, lo deseable es tener una comunicación de calidad:

-. No maximices. Las personas somos únicas, diferentes y pensamos distinto. Tus valores no tienen porque ser los de los demás. Lo que para ti es importante, puede que para otro no lo sea. Sé tolerante y acepta lo diferente.

-. No especules. Pregunta si tienes dudas, aclara todo aquello que no entiendas. Procura no dejar cabida a la interpretación y, sobre todo, no pongas en boca de los demás palabras que no han dicho.

-. No interpretes. Si hablamos el mismo idioma, no lo necesitamos. Recuerda que las interpretaciones son subjetivas y están teñidas del significado que tú les das según tus emociones y creencias.

-. Ten presente que nadie es capaz de leer los pensamientos de los demás. Por mucho que conozcas a alguien, eso no te da el poder de conocer sus pensamientos.

-. No proyectes tus emociones en lo que dicen los demás.

-. Escucha activa.

-. Es necesario establecer un canal de comunicación limpio donde los interlocutores puedan expresar sus emociones, sensaciones y pensamientos.

-. Empatía. Procura tratar a los demás como te gustaría que te trataran a ti. No juzgues pensando en cómo lo hubieras hecho tú, limítate a escuchar y tratar de comprender.

-. No esperes siempre lo peor. Vive el presente que es lo que verdaderamente tienes. El pasado no lo podemos cambiar y nadie es capaz de leer el futuro, así que disfruta del día a día.

-. Piensa en positivo. El entusiasmo es contagioso. Es  muy difícil mantenerse neutral o indiferente en presencia de una persona de pensamiento positivo.

-. No olvides ser agradecido.

Fuente: Helena Gorostidi Zambrana

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