El sueño…

La cantidad necesaria de sueño en el ser humano depende de factores biológicos, conductuales y ambientales; la forma en que actúan estos factores varía de una persona a otra:

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Habrá personas que tengan un patrón de sueño largo que necesiten dormir más de ocho horas y otras que con menos se sienten perfectamente (patrón de sueño corto). Independientemente de la cantidad de sueño, las personas pueden clasificarse en función de la calidad del mismo: “malos dormidores” y “buenos dormidores”, matutinos (se acuestan y se despiertan temprano) y vespertinos (se acuestan y se levantan tarde).

Aspectos que tenemos que tener en cuenta:

Los ritmos circadianos:

El sueño se produce de una manera natural a lo largo del día en un ciclo de 24 horas. Es normal que durante la tarde-noche notemos somnolencia y por la mañana nos cueste retomar el sueño una vez transcurridas 8 horas (más o menos). Este periodo de sueño coincide con la oscuridad, ya que la luz es un factor que influye en que no sintamos sueño. En realidad, la tendencia natural del sueño tiene dos picos durante las 24 horas. Todo el mundo ha sentido hacia el medio día somnolencia, es lo que habitualmente llamamos siesta. Este periodo de siesta nunca debe superar los 15-20 minutos y no debe producirse una vez transcurridas 12 horas del sueño previo, ya que dificultaríamos el posterior sueño nocturno.

Tenemos que considerar también los cambios estacionales, ya que, el sueño, esta influenciado por la luz.

 

La edad:

En la infancia los periodos de sueño son más largos, situación que va variando a medida que el niño crece, hasta llegar más o menos a los 25 años, momento en el que se suele perder el poder de iniciar el sueño en cualquier momento del día.

Además, en términos generales, hacia los 40 años comienza una etapa en la que es más habitual que se produzcan alteraciones durante el sueño y en consecuencia sea más fragmentado y poco reparador.

Factores que pueden provocar alteraciones:

Son factores que provocan estrés psicosomático e impiden la conciliación del sueño: preocupaciones, conflictos interpersonales, problemas, … de las que no es posible desconectar.

En otras ocasiones estos factores son elementos del entorno de la persona, como por ejemplo, tener un reloj en la mesita de noche y estar continuamente mirándolo y pensando cuánto le queda para levanta

Para solventar posibles problemas del sueño relacionados con estos factores:

1- Darle la vuelta al despertador en la mesita de noche, meterlo en un cajón,…

2- Si tenemos preocupaciones, problemas que nos impiden conciliar el sueño tenemos que pensar que la cama no es el lugar para solventarlos. Al darle vuelta a esta serie de preocupaciones de noche y en la cama lo único que estamos consiguiendo es aumentar nuestro nivel de activación y ansiedad y “hacer los problemas más grandes”.

Para evitar esto, haremos un listado con las cuestiones que queremos solucionar al día siguiente, las cosas que nos preocupan, todos aquellos pensamientos que  dificultan conciliar el sueño, escribiendo al lado de cada una de ellas, una posible solución.

Consumo de sustancias:

1- Cafeína: Provoca un aumento del tiempo necesario para conciliar el sueño y causa un incremento en el número de despertares nocturnos, lo que significa que el sueño será superficial.

2- Alcohol: Es una sustancia que, aunque inicialmente favorece el comienzo de sueño, posteriormente lo fragmenta. Además, es capaz de añadir síntoma que hacen que el sueño no sea reparador. Cefaleas, malestar general,…

3- Nicotina: La nicotina presenta un efecto contrario a su nivel de concentración, es decir de la cantidad de sustancia en sangre. Cuando es poca tiene efectos sedantes y relajantes. Si es mucha, tiene efectos euforizantes,…

Siempre hay que evitar fumar a la hora de irse a la cama.

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