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Elementos básicos en el arte de amar

De repente, nos vemos envueltos por un apasionante lugar llamado vida, pero caminamos por él sin los conocimientos necesarios, colmados de miedos, de dudas, de preguntas sin respuesta, pero a la vez, repletos de deseos de aprender por medio de la experiencia, con unas ganas, muchas veces locas, de experimentar, de amar y por ello, inevitablemente… de sufrir

arte de amarEl amor es un concepto universal relativo a la afinidad entre dos seres. ¿Cómo una palabra tan sencilla es capaz de albergar sentimientos tan diferentes? Deseo, pasión, bondad, intimidad,… Un término tan simple para un sentimiento tan complejo, excitante y desbordante al mismo tiempo… Asociado habitualmente a un montón de errores que vamos cometiendo en el transcurso del aprendizaje. Por ello, como seres racionales que somos, deberíamos ir aprendiendo de cada uno de los fallos cometidos, lo que, por otro lado, nos restaría expectación a la hora de empezar otra relación….Pero es curioso comprobar cómo, a pesar de los fracasos muchas veces repetidos, esta actividad de amar se inicia siempre con grandes ilusiones y esperanzas.

En el hecho de amar, de “dar y recibir”, sin renunciar y sin confundirlo con un sacrificio, porque somos seres libres, deberíamos tener muy en cuenta los siguientes tres pilares:

1-    Cuidado. El amor supone preocupación por la vida y el crecimiento de la persona amada. Si esta preocupación no es sincera, si no se demuestra, no hay amor. Este concepto hace referencia a la preocupación que tiene una madre por el bienestar físico de su hijo, pero también a  saber cuáles son las necesidades de tu pareja como compañero/a, como persona. Todo esto requiere escucha, respeto, confianza,…

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2-    Responsabilidad. Esto no implica deber u obligación. No es algo impuesto, al contrario, es un acto enteramente voluntario por nuestra parte, es una respuesta a las necesidades de la persona amada. Nadie te está obligando a ser responsable de ese ser, lo haces porque así lo deseas, porque quieres su bienestar. Pero no confundas este término con la posesión, con el acto de dominar. Las personas no nos pertenecen, así que no me responsabilizo de ti porque eres mío o mía. Ser responsable es respetar, es preocuparse por la otra persona, es permitir que siga creciendo, valorando su individualidad.

3-    Respeto. Si estás unido a otra persona, da igual de la forma que sea, ten muy presente que amar supone respetar al otro tal y como es, no como tú quieres que sea. Los seres humanos no somos objetos que podamos poseer, que podamos coger y dejar a nuestro antojo…

Las personas nos aportamos mutuamente, nos enriquecemos en las relaciones interpersonales por medio de nuestra individualidad, nuestra esencia. Se trata de una interacción en la que dos seres dan y reciben por igual. Cuanto mayor sea tu esencia, tu conocimiento y bienestar personal, cuanta más profunda sea tu madurez e independencia, mayor será tu “ser pareja”. Así serás capaz de respetar al otro, sin volcar miedos e inseguridades, sin exprimir al máximo las emociones de la persona amada, sin mentiras, ni falsas esperanzas…

Amar no es fácil, más bien es un desafío, un reto muy ambicioso… Amar no es un lugar de calma, donde todo discurra con armonía y placidez. Amar supone movimiento, acción, crecimiento personal y conjunto, aprendizaje, comprensión, paciencia y trabajo en equipo. Amar es aceptar y ayudar a que el otro alcance sus sueños, permitir que crezca y estar ahí en las buenas y en las malas. Amar es confiar, admirar, respetar y aceptar sin juzgar. Amar supone esfuerzo sin rendirse ante los retos. Es armonía, conflicto, alegría y tristeza… Pero, sin duda, amar es una de las cosas que más nos enriquece como seres humanos…

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“En el acto de amar, de entregarse, en el acto de penetrar en la otra persona, me encuentro a mí mismo, me descubro, nos descubro a ambos, descubro al hombre”. Erich Fromm. Psicólogo.

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