Estrés infantil

Mentales

¿Es posible que los más pequeños puedan padecer estrés? Indudablemente sí. La infancia es una etapa llena de cambios a los que tienen que ir haciendo frente y esto puede llegar a producir ansiedad y tensión.

Además hay eventos especialmente estresantes para ellos:

-. Estresores escolares: Ahora mismo acaba de dar comienzo el curso, y además, para alguno de estos niños y niñas, es la primera vez que van a separarse de sus padres…

El cambio de curso, de colegio, de profesores, de clase, hasta de compañeros es otra fuente de ansiedad importante para ellos.

Un examen, tener que hablar en público, ser más lento que los demás, ser ridiculizado en clase,… les provoca estrés…

-. Estresores sociales: Ir al dentista, al médico, ser diferente en algún aspecto a nivel físico o psicológico,…

-. Estresores familiares: Divorcio o separación de los padres, discusiones frecuentes entre ambos progenitores, maltrato por parte de los padres, cualquier tipo de abuso, la llegada de un hermanito o hermanita,….

 

Al igual que ocurre con los adultos, cada niño es diferente. El entorno familiar y escolar  también cambia de un niño a otro, así como la educación que reciben de sus progenitores… Por todo ello, cada niño reaccionará de manera distinta ante sucesos estresantes, siendo diferentes también los síntomas que puedan llegar a padecer.

Aún así podemos hablar de una sintomatología general:

1-    A nivel físico pueden darse cambios como por ejemplo: llorar sin causa aparente, sudoración de las manos, hábitos de Onicofagía (morderse las uñas), cambios en los hábitos de sueño, pesadillas, dolores de cabeza, de estómago,…

2-    A nivel conductual y emocional: tristeza, ansiedad, están más despistados, más sensibles, temerosos, bajo rendimiento escolar, están exaltados, desafiantes, exigentes, suelen llegar a molestar a otros niños,…

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estres infantilEn todo este proceso de estrés que pueda estar viviendo el niño, los padres desarrollan un papel importantísimo. Por ello, es necesario que estén bien informados para  poder enfrentar esta situación de la forma más saludable posible. No se puede delegar todo el proceso educativo en los profesores y es imprescindible estar pendientes de la conducta y los cambios que puedan darse en los más pequeños.

Algunos consejos que se pueden seguir:

-. Ser tolerantes y enseñarles a que lo sean ante personas o situaciones. Deben aprender a gestionar la frustración.

-. Es importante elegir bien el colegio en base a la personalidad del niño, los valores de la familia, los idiomas,….

-. Fomentar en los más pequeños el dialogo, la comunicación, la expresión de emociones, sentimientos, miedos,…

-. Educarlos dentro de la asertividad y el respeto a uno mismo, a los demás y al entorno en el que vive.

-. Compartir tiempo con ellos, hacerles sentir seguros sin caer en el proteccionismo.

-. Colaborar en que su autoestima crezca y se haga fuerte.

-. Darles obligaciones de acuerdo a la edad y recompensarles por las tareas bien hechas.

-. Estar atentos ante cualquier cambio en su comportamiento. Si somos conscientes de que existe cualquier signo de estrés y este perdura durante un periodo prolongado de tiempo, acudir al profesional indicado.

-. Debemos dar a los más pequeños la confianza suficiente para que desahoguen sus problemas o preocupaciones.

-. Vamos a enseñarles a que se relajen: respirando lenta y profundamente, escuchando música, dándose un baño o practicando Yoga para niños si fuera necesario.

-. Tratemos de hacer que aprendan a ser felices disfrutando de cosas sencillas, haciendo que “le saquen chispas” a su actividad favorita.

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-. Como siempre, fomentar hábitos deportivos en los más pequeños es más que saludable.

-. Vamos a ayudarles a que se fijen metas realistas, siendo conscientes de sus virtudes y aceptando sus limitaciones. Nadie es perfecto y todos y todas podemos hacer un montón de cosas buenas y bonitas sin necesidad de que sean las mismas…

-. Avivemos su imaginación! Deben jugar en la calle… No permitas que pase las horas muertas delante de un “maquinita”, solo o sola… Que compartan tiempo con otros niños, que aprendan a ganar y a perder, que lloren si se caen con la bici, que cambien impresiones e ideas con sus iguales, que compartan secretos, que inviertan su tiempo de ocio en esas actividades infantiles que fomentan el compañerismo, la imaginación, la estrategia, la comunicación, que les hace ser niños y niñas abiertos y abiertas…

Fuente: Helena Gorostidi Zambrana

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