Impaciencia, lo quiero YA

Mentales

“¡No entiendo por qué no me llamaste antes!”, “No aguanto esperar”, “Necesito que llegue mi ascenso ya”,…

Si te repites cuestiones como estas a menudo en tu día a día, estás dentro del grupo de personas impacientes… No es que sea una actitud “mala”, sí es cierto que: es inútil, no te soluciona nada y daña tu salud emocional.

impaciencia

Imagina que estás en el trabajo, son las ocho de la mañana y a las cuatro de la tarde coges un vuelo que te lleva a tu ansiado lugar de vacaciones… Te pasas la mañana entera mirando el reloj, te impacientas porque el tiempo pasa demasiado despacio y el día no termina de avanzar, te enfadas y te pones nervioso porque parece que, en tu reloj, nunca marcan las tres de la tarde…. Pero por mucho que te lamentes, te enfades, mires el reloj,… ¿realmente piensas que el tiempo va a correr más rápido? La respuesta es obvia: ¡No! Las cosas llevan su ritmo y todas tus quejas no van a servir para modificar ese transcurso de tiempo necesario. Lo único que estás consiguiendo es desesperarte junto con tu impaciencia, sacar a relucir sentimientos negativos que perjudican tu bienestar… Además, cuanto más pendiente estés de que pase el tiempo rápido, tu sensación será justo de todo lo contrario…

Y entonces, ¿Por qué actuamos de esta forma?

La respuesta está en nuestra mente. Activamos nuestra impaciencia cuando no estamos bien con nosotros mismos y pensamos que nuestra felicidad, nuestro bienestar, nuestra calma está en otro lugar, en otro destino, en otro momento,…

Para evitar esta fuente de malestar es necesario vivir en el presente. Mente, cuerpo y alma deben estar en el mismo lugar. Si, constantemente, estamos aquí, queriendo estar allí, si vivimos en el presente queriendo estar en el futuro o rememoramos constantemente hechos y momentos pasados, queriendo echar la vista y el tiempo atrás, estamos creándonos un estado de tensión continuo y no conseguimos ser felices. Actuando así, nos estamos olvidando de DISFRUTAR lo que verdadera y únicamente tenemos: NUESTRO PRESENTE. Desaprovechamos oportunidades, emociones positivas, aprendizajes,… Estás continuamente pensando que en otro lugar, con otras cosas, en otro momento,… serás más feliz…Y ese día llega y, en realidad, nada ha cambiado, todo sigue igual y tú no logras alcanzar ese ansiado bienestar… Y te pasas la vida esperando que “algo” llegue…. Y ese “algo” nunca llega…

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Despréndete de este hábito, cambia tu actitud y trata de ser más comprensivo con los acontecimientos que se suceden en tu día a día.

Procura tomar conciencia de que todo lo que pasa a tu alrededor tiene su función y su tiempo. No puedes hacer que las cosas sucedan más rápidamente, que todo pase cómo y cuando tú quieras, eso no es posible.

Esfuérzate por pensar y aceptar que, el mejor momento para ser feliz es AHORA.

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