Pautas para trabajar la atencion en los mas pequeños

Actualmente, uno de los problemas más comunes en la infancia son los trastornos de atención

El entorno de los más pequeños está repleto de información, de estímulos y tal vez sea por ello, que les cueste tanto mantener la concentración en sus tareas.

Así, muchos padres se quejan de que su hijo no es capaz de mantener la atención cuando se le está explicando algo, que no es capaz de permanecer sentado en la silla más de un minuto mientras hace los deberes,….

Todas estas conductas que son consecuencia de un déficit de atención ocasionan problemas a nivel escolar y familiar.

Cuando hablamos de ATENCIÓN queremos referirnos al hecho de que dejamos de atender cierta información del mundo que nos rodea, para centrarnos de manera más efectiva en otra. Elegimos un estímulo de entre todos los que nos rodean, ignorando al resto. Así, la atención, junto con la memoria, la motivación y la comunicación, pasa a formar parte de la base fundamental en el aprendizaje.

Tenemos que tener presente que la capacidad de atención en un niño es diferente a la de un adulto y pese a que la atención puede ser ejercitada y potenciada en todas las edades, el periodo óptimo para poder hacerlo va de los cuatro a los siete años.

Para facilitar y orientar a los padres y madres en la tarea de refuerzo y ayuda que se realiza en casa, algunas de las pautas que pueden seguir son las que a continuación se detallan:

-. Tratar de explicar claramente la tarea que vamos a desarrollar. En base a esto, trataremos de utilizar un leguaje claro y conciso, para evitar, en la medida de lo posible, que la información principal se pierda dentro de una cantidad excesiva de lenguaje.

-. Intentaremos dividir las tareas en pequeños objetivos.

-. A la hora de plantear las tareas que vamos a realizar con nuestros hijos, tendremos en cuenta sus intereses, inquietudes,…

-. No debemos olvidar que son niños y que todo lo que les vayamos a plantear debemos introducirlo a través del juego. Tienen que ver la tarea como algo que les va a divertir. Procuraremos que las tareas sean lo más variadas posibles dentro de los límites establecidos. Si jugamos con ellos se verán mucho más motivados.

-. En la medida de lo que podamos, tenemos que desarrollar la actividad en un lugar que este lo más libre posible de estímulos que puedan alterar su capacidad de atención.

-. Constancia pero con moderación. Practicaremos dos o tres veces por semana y no más de 15 minutos al día.

Fuente: Helena Gorostidi Zambrana

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