Que hacer ante el miedo de nuestros hijos

Mentales

Vamos a intentar explicar de una manera muy sencilla qué pasos deberíamos seguir para enfrentarnos a los miedos de los más pequeños.

-. Acotar la causa del miedo. En general debemos dedicar tiempo para hablar con los más pequeños. En este caso, es conveniente que hablemos con ellos acerca de sus miedos. Tenemos que intentar encontrar la causa de su miedo y concretar el máximo que podamos la situación temida. Nuestro objetivo es ayudarle. Una estrategia muy acertada para ir superando la situación temida es delimitar esa situación temida en varias porciones por así decirlo, con el objetivo de ir superando cada una de ellas paso a paso. De esta manera el niño ira consiguiendo pequeños logros que le irán dando confianza para ir enfrentándose a las siguientes.

-. Restar importancia a la situación. No debemos confundir este paso con ignorar lo que el pequeño nos expresa o siente. Al hablar con ellos puede que nos encontremos con una situación en la que es imposible hacerles entrar en razón. Por ello, es aconsejable hablar del tema en un momento del día en el que ellos están tranquilos, para facilitar la reflexión acerca de la situación temida. Debemos ser pacientes, hablar con ellos de la situación que les ha causado ese miedo, restarle importancia pero sin ignorar sus emociones.

-. Encarar juntos la situación temida. Si el pequeño no es capaz de enfrentarse solo a la situación temida, trataremos de hacerlo nosotros con él para demostrarle que no pasa nada, que no tiene nada que temer. En la medida de lo posible debemos ir facilitando la confianza en sí mismo, pero sin olvidar que son niños y que todo lleva su tiempo. Si por ejemplo le dan miedo los perros, iremos con él de la mano, nos acercaremos juntos al perro y trataremos de acariciarlo para que vea que no pasa nada. Debemos motivarles poco a poco, que vayan superando las etapas sin obligarles en exceso.

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-. Distraer al pequeño. Este punto es importante porque muchas veces el miedo tiende a desaparecer de una manera natural. En muchas ocasiones, si nos enfrentamos a la situación temida por medio del juego, ese miedo va desapareciendo sin que, prácticamente, se den cuenta.

-. Premiar el esfuerzo y el logro alcanzado. Debemos premiar cada pequeño avance que el niño vaya adquiriendo. Por ejemplo si le da miedo la oscuridad, estaría bien inventar un juego con linternas, jugar a piratas que esconden tesoros,… Y premiar cada situación a la que vaya enfrentándose el niño, recalcando lo valiente que es, para favorecer el hecho de que él vaya motivándose para intentarlo en otros momentos,…

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