Que no hacer ante el miedo de nuestros hijos

Mentales

Hay que tener paciencia e ir trabajando poco a poco.

A continuación vamos a tratar de explicar de forma clara y sencilla alguna de las cosas que debemos evitar hacer a la hora de tratar con los miedos de los más pequeños.

Si con el trabajo que realizamos en casa y con la evolución propia del niño, vemos que no es suficiente y que el problema, lejos de atenuarse, se intensifica, será el momento indicado para pedir ayuda profesional.

No podemos dejar que el niño conviva con ese miedo permitiendo el posible inicio de una fobia, de forma que interfiera constante y negativamente en la vida diaria del pequeño.

-. En casa, no debemos ridiculizar a nuestro hijo. Por muy absurdo que sea su miedo, no debemos llamarle cobarde, no tenemos que compararle con sus hermanos, primos, o con otros niños,… Lejos de ayudarle, le perjudica intensamente dificultando el dialogo y la expresión de sus sentimientos, lo que a su vez, hará más grande el problema. Realmente, ante esa situación temida, ellos se sienten indefensos, inseguros y necesitan nuestra comprensión y nuestro apoyo.

-. No obligarles a enfrentarse a la situación temida. No debemos obligarle a que afronte su miedo en solitario y si le acompañamos, debemos permitir que vaya haciéndolo paso a paso, a su ritmo. Si le obligamos a que lo haga pese a su negativa, podemos provocar más ansiedad ante la situación temida, haciendo que el miedo se haga más grande y que la situación se alargue en el tiempo. A esto debemos sumar que el sentimiento que se genera en el pequeño cuando él ve que no es capaz de enfrentarse a esa situación temida es muy negativo y hará que no se sienta orgulloso de sí mismo, se valorará poco,…

Artículos relacionados  Práctica deportiva y agilidad mental

-. No darle demasiada importancia. Si ante el miedo del pequeño el padre o la madre adquieren una actitud de sobreprotección, no permiten que el niño se enfrente a la situación temida para evitar un “mal trago” en su hijo, si los padres actúan como si fueran los salvadores del pequeño ante ese objeto o situación estamos cayendo en uno de los errores más peligrosos para ayudar a nuestro hijo a superar sus miedos. Por ejemplo, si ante el miedo a un perro actuamos de esta forma cada vez que vemos uno, estamos facilitando la generalización y el pequeño creerá que todos los perros son realmente peligrosos…

Tampoco es conveniente que estemos hablando constantemente de los miedos del niño.

-. Evitar ignorar. No podemos permitir que el niño se sienta solo, como perdido ante sus emociones. Tenemos que tratar de hacerle entender en la medida de lo posible lo que está pasando, facilitar la expresión de las emociones,… Si le ignoramos, él solo no va a encontrar la forma de enfrentarse a sus miedos, a sus emociones, a la situación temida. Por el contrario lo que sí va a percibir es esa falta de atención, y de cariño.

Puedes compartir este artículo en:
Facebook Twitter Plusone Linkedin

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.