Reconociendo nuestra intuición

De una forma u otra, todos, en algún momento de nuestra vida, hemos sentido esa especie de “corazonada”

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Es como una sensación de anticiparnos por milésimas de segundo a los acontecimientos, de tener una impresión certera sobre un lugar concreto, una persona o una situación sin datos conscientes sobre ellos, de saber algo sin saber cómo lo sabemos, de percibir el estado físico o psicológico de una persona, de tener una compresión inmediata de una situación, de estar inspirado,…

Pero ¿qué es la intuición?

Diremos que la intuición es fruto de procesos inconscientes. Es un conocimiento inmediato que emerge a la conciencia sin hacer uso del razonamiento o la deducción.

La intuición aparece después de un periodo de reflexión sobre un tema concreto, justo cuando decidimos “dejar de darle vueltas”.

Nuestro cerebro puede acceder a datos que escapan a nuestro aspecto consciente y a otras facultades mentales que garantizan nuestra supervivencia y desarrollo. Y justo es esa información inconsciente, que transformada en intuición, puede darnos la clave necesaria a la hora de tomar una decisión concreta. Nuestro cerebro podría llegar a captar de manera inconsciente datos que después pueden ser necesarios y trascendentales para llegar a una conclusión.

El ser humano llega a retener muchas más referencias, mucha más información de la que tiene conciencia. Es como si nuestra conciencia atrapara la información más fuerte, mientras que los datos más débiles permanecieran de manera inconsciente. Es esa parte inconsciente la que va recabando datos sobre personas, lugares, hechos o situaciones, formando todas esas referencias una fuente de información inconsciente que alimenta nuestra intuición, lo que nos ayuda a tomar decisiones más rápidamente y de manera mucho más certera en comparación con lo que obtendríamos deteniéndonos en razonamientos conscientes.

En muchos casos la intuición es mejor que los modelos de elección racional. Por ello, dar prioridad a la información más significativa para nosotros, nos dará mejores resultados. No olvidemos que la intuición es el complemento de la razón. Nos permite conectar con nuestras verdaderas necesidades, decidir teniendo en cuenta, además de la lógica, las emociones, nos ayuda a reconocer oportunidades que pueda brindarnos la vida y a encontrar soluciones en los momentos más inesperados.

Pero en ocasiones nuestra intuición esta como dormida, relentizada. No estamos atentos a lo que ocurre en nuestro alrededor y nos dejamos llevar por la rigidez del día a día, atacando directamente a nuestra capacidad creativa.

Debemos tratar de llevar a cabo actitudes que nos ayuden a reactivar nuestra intuición. Así es conveniente tratar de estar abiertos, de dejarnos sorprender. Si mantenemos nuestra mente abierta a lo que ocurre en nuestro entorno, procurando no caer en automatismos, seremos capaces de reconocer las oportunidades que vayan surgiendo.

Así mismo, procura recoger el máximo de información posible acerca del entorno que te rodea a través de los sentidos. Ejercitando la atención consciente obtendrás muchos más datos, lo que facilitará la rapidez en tus conclusiones intuitivas.

Vivimos en un mundo en el que se nos exige rapidez. En muchas ocasiones nos dejamos llevar por la ansiedad y padecemos un grado de estrés elevado,… Este estilo de vida dificulta la conexión con nuestra intuición. Por ello es muy recomendable que dediques tiempo a la relajación, ya que es en esos momentos de serenidad y calma cuando mejor podemos escucharla…

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