Solución a la incontinencia de orina

Medicina de familia

La incontinencia de orina es el síntoma más frecuente de las alteraciones del suelo de la pelvis y afecta aproximadamente a un veinte por ciento en mujeres de más de cuarenta y cinco años.

incontinencia de orina

Esta incontinencia puede ser de esfuerzo, pues al toser, al estornudar, al reír o al hacer deporte; o bien la incontinencia de emergencia, que es en el momento que piensas que quieres ir al lavabo, pues existe un escape involuntario de orina.

El tratamiento de cada una es diferente  y en ocasiones la incontinencia puede ser mixta.

Después de los embarazos, a medida que avanza la edad, también dependiendo de la predisposición genética e individual de cada persona por un defecto de colágeno, pueden aparecer toda una serie de síntomas secundarios a defectos del suelo de la pelvis.

Anatómicamente la pelvis es una unidad y en ella encontramos:

  • El útero
  • La vejiga
  • El recto

Que están unidos entre sí por una red constituida por:

  • Ligamentos
  • Tejido conectivo
  • Músculos
  • Nervios

Y todo ello forma una unidad.

¿Qué ocurre cuando existe un defecto en esta red?

Cuando la vejiga, la vagina y el recto, descienden de su posición anatómica normal, el síntoma más frecuente, es notar algo que sale por la vagina y que va empeorando a lo largo que va avanzando el día. Éste puede ir asociado o no a incontinencia urinaria y en menor porcentaje, también a incontinencia de gases, e incluso a incontinencia fecal.

Muchas mujeres a veces no hablan del tema, algunas porque creen que no hay solución, otras porque les da vergüenza, y otras porque incluso piensan que algo más grave les está ocurriendo, y no saben qué es.

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Pero sí que existe tratamiento y son diversas las modalidades para poder mejorar esta situación.

Tras una exploración, una historia clínica completa y un diagnóstico, el tratamiento puede ser:

*O bien conservador, como por ejemplo los ejercicios de rehabilitación del suelo de la pelvis, que incluye los ya conocidos ejercicios de kegel, que no va a reparar los tejidos, pero sí mejorara los síntomas.

*La utilización de conos vaginales o pesas, que ayudaran a fortalecer toda la musculatura de la pelvis.

Cuando estos ejercicios no funcionan, el tratamiento será quirúrgico.  Éste puede ser bien por vía vaginal, que si es necesario se asociarán técnicas anti incontinencia urinaria, en ocasiones también se insertarán mayas, si es necesario.

Y a veces hay que recurrir a técnicas de estética, es decir cuando existe una amplitud vaginal o en otras ocasiones.

Siempre con el objetivo de identificar y de reparar todos los defectos.

En otras ocasiones, la vía laparoscópica también es muy útil, cuando por ejemplo el prolapso es muy complejo y dependiendo de la sintomatología, de la edad de la paciente, de otros factores… Colocando una maya de polipropileno, para fortalecer el tejido nativo y crear un nuevo colágeno. Y esta maya se sitúa entre la vagina y el sacro, y de esta forma conseguimos una mayor durabilidad, con todas las ventajas ya conocidas de la laparoscopia, entre ellas una visión directa y constante.

Es importante saber que no importa cuál sea el problema, ni cuáles sean los síntomas, pero existen diversos tratamientos para mejorar los síntomas, y las técnicas actuales quirúrgicas son seguras, anatómicamente reconstructoras y mínimamente invasivas.

Fuente: Doctora Teresa Gómez, Ginecología y Obstetricia Clínica Teknon

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