Tecnicas para controlar la ansiedad, relajacion

La tensión muscular es uno de los componentes de la ansiedad. Es un mecanismo automático e involuntario

Pero que podemos aprender a controlar voluntariamente, al igual que ocurre con la respiración o los pensamientos.

La tensión y la relajación son estados del organismo que corresponden a dos partes del sistema nervioso autónomo:

-. Cuando estamos nerviosos, asustados,… nos hallamos bajo el control del sistema nervioso simpático. Se activa el llamado sistema de alarma, con todos los cambios fisiológicos que conlleva, entre ello, la tensión muscular.

-. Cuando estamos en estado de relajación, toma protagonismo y control el sistema nervioso parasimpático, reduciendo la tasa cardíaca, haciendo que la respiración sea más lenta, disminuyendo la tensión muscular,… y poco a poco vamos notando esa sensación de relajación.

La activación de ambos sistemas es incompatible: no podemos estar tensos y relajados al mismo tiempo. Como la tensión muscular forma parte de la ansiedad y la relajación muscular de la reacción de relajación, podemos avanzar desde la ansiedad hacia la relajación centrándonos en cambiar la tensión muscular por la relajación muscular.

¿Podemos aprender a relajarnos? Indudablemente sí. Como ya hemos dicho en otras ocasiones, todo es cuestión de entrenamiento. Al igual que aprendiste a nadar, a andar en bici, a conducir un coche o una moto,… es necesario dedicarle tiempo y practicar una y otra vez hasta que se domina.

Una vez que hemos aprendido a relajarnos, podemos ponerla en práctica sin esfuerzo y en cualquier lugar. Así podrás relajarte y estar tranquilo en cualquier situación en que lo desees.

Es cierto que existen diversos métodos para aprender relajación, uno de los más utilizados es el de la relajación muscular. Por ser un poquito más extenso, explicaré este método más adelante, pero aquí os dejo unos sencillos consejos que podéis ir poniendo en práctica.

.- Ejercicios sencillos de relajación muscular:

Son cinco ejercicios individuales:

1-    Ponte de cuclillas y lentamente, acerca la cabeza lo más posible a las rodillas.

2-    Apoya tu cuerpo sobre la mesa.

3-    Siéntate en una silla, separa las piernas y cruza los brazos, entonces flexiona tu cuerpo hacia abajo.

4-    Gira la cabeza lentamente de derecha a izquierda.

Pon tus manos en los hombros y flexiona los brazos hasta que se junten los dos codos.

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