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Trastorno dismórfico corporal

Se establecen unos cánones y parece que, todo lo que no se ajuste a ello, está fuera de lo bonito, lo bello, lo bien visto,…

Lógicamente, es normal, aconsejable así como saludable cuidar nuestra salud, nuestra apariencia física. Es totalmente lícito sentirnos bien con nosotros mismos, tanto por dentro, como por fuera.

Pero muchas veces no nos sentimos satisfechos con la imagen que vemos reflejada en el espejo. Nos miramos y pensamos que nos gustaría ser más altos, delgados, con el pelo más largo o los ojos más grandes,… Hasta cierto punto podemos considerar esto normal. Tienes derecho a poder alcanzar la mejor versión de ti mismo, tienes derecho a mejorar, pero siendo consciente de lo que eres y de que hay cosas que no se pueden cambiar.

Es muy complicado encontrar a alguien que esté 100% conforme con su imagen corporal, que acepte plenamente la imagen que ve reflejada en el espejo. Pero esta “disconformidad” no nos hace sufrir, no nos resta felicidad y mucho menos nos dificulta el hecho de poder relacionarnos con los demás,… Lo aceptamos y ya está. Tratamos de enfatizar nuestras virtudes, nos “sacamos partido” y nos cuidamos por dentro sin dejar todo el peso en la apariencia física, que, además, es algo subjetivo y efímero.

Pero, por desgracia, existen personas cuyos pensamientos y preocupaciones sobre su aspecto físico son tan extremos que les llevan a obsesionarse sobre cualquier área de mejora o imperfección.

Seguramente más de un “defecto” de estos sea imperceptible a los ojos de los demás, probablemente el resto de personas no lleguen ni siquiera a apreciarlo. Pero estas personas sufren, no son felices y viven obsesionadas con ideas negativas acerca de si mismos.

Padecen lo que los profesionales de la Salud Mental denominamos: Trastorno Dismórfico Corporal.

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Las personas que padecen este trastorno sobredimensionan sus “imperfecciones” físicas. Y es que centran toda su atención en esas “partes negativas”, sin ver el conjunto… El resultado es que tienen una imagen distorsionada de lo que son en realidad. Están obsesionados con su físico y esto ocupa el 100% de sus pensamientos, de su vida.

Sus propias obsesiones agrandan esa “pequeña imperfección”

Las personas que padecen este trastorno creen que realmente son horribles, tienen su autoestima al borde del abismo, pendiente de un hilo y viven cada día con muchísimo malestar psicológico

El problema es que todo esto les lleva a tener unas pautas de conducta que lo único que hacen es agrandar aún más el trastorno:

-. Se miran constantemente al espejo, autoanalizándose.

-. Cuestionan a los demás acerca de ese “defecto”

-. Se maquillan una y otra vez, de formas diferentes para tratar de camuflar ese “fallo”

-. Llegan a encerrarse en su casa ya que no quieren que alguien les haga un comentario desafortunado… Temen sentirse humillados, ridiculizados,…

-. En casos muy extremos se someten a muchas, variadas y repetidas operaciones de cirugía estética, pero nunca terminan de verse bien y es que el problema está dentro de su cabeza, en su mente, así que, cambiado el físico no solucionan nada…

-. Por norma, son personas atractivas y, cuando corrigen ese “defecto” que les obsesiona, centran toda su atención en otro… Nunca están conformes…

Todos estos comportamientos, en un principio y a corto plazo, generan una sensación de alivio. Por un momento, dejan de enfrentarse al temido fantasma, al miedo que sienten, pero a largo plazo, todos esos comportamientos tan solo sirven para hacer aún más grande el problema…

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Las conductas de huida o evitación les ponen a salvo momentáneamente y no son conscientes de que todas esas percepciones que tienen acerca de si mismos, son creencias distorsionadas, que no se ajustan a la realidad y que, tristemente, les están privando de ser felices. Ese miedo irracional es el que les impide darse la oportunidad de comprobar si lo que piensan es real o no y les empuja a llevar a cabo las temidas conductas de huida y evitación.

¿Qué podemos hacer para salir de este círculo vicioso?

Es muy importante ponerse en manos de profesionales adecuados, que puedan darnos un diagnostico veráz y que nos ayuden en el establecimiento y consecución de los diferentes objetivos propuestos en el tratamiento.

-. Debemos racionalizar esos pensamientos negativos, esas obsesiones, esas ideas equivocadas acerca del físico.

-. Poco a poco el paciente se irá exponiendo de manera progresiva a todo lo que hasta la fecha evitaba: “No voy a ir a esa fiesta”, “No quiero quedar con mis amigos”,…

-. Así mismo, será necesario que abandone todas las conductas de seguridad que mantenía: maquillajes compulsivos de esa “imperfección”, constantes operaciones de cirugía estética, mirarse al espejo de forma repetitiva,…

-. Será necesario trabajar la autoestima, la seguridad personal… Es necesario que comprenda que ES UNA PERSONA SUFICIENTE. No es más, ni menos que nadie…

Necesitamos que esta persona se de cuenta de lo irracionales que son sus pensamientos, sus conductas y de que un interior que proyecta seguridad es mucho más bello que cualquier físico…

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