Vivir sin miedo a equivocarnos, La autoexigencia

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Algunas personas se equivocan por miedo a equivocarse… Sentir tanto temor ante los posibles errores nos llena de incertidumbre, nos confunde y al final nos lleva inevitablemente al error.

Este miedo que muchas personas sienten ante la posibilidad de cometer un fallo, miedo que llega a inmovilizarlos, suele tener mucha relación con la exigencia.

Para la exigencia lo único que importa es el resultado final y premia o castiga según hayan sido las consecuencias obtenidas. Para la exigencia no tiene importancia el proceso a través del cual se ha llegado al resultado final. Tampoco tiene en cuenta el esfuerzo invertido en ese proceso.

Para la exigencia no se trata de viajar, sino de llegar. Pero resulta que lo que realmente importa en la vida es ese peregrinaje, lo que nos ocurre en el camino, lo que aprendes, lo que dejas, lo que valoras, lo que ves,…

Por medio de la exigencia nunca llegarás a la satisfacción. Podrás alcanzar resultados, pero no vas a disfrutar. Si sólo te importa llegar a una meta, nunca vas a tener la sensación de haber atravesado por una experiencia, no vas a aprender y, si para colmo, no consigues alcanzar el anhelado objetivo, la sensación de fracaso va a ser enorme…

Si basamos nuestro desarrollo personal en la exigencia, por extensión, lo vamos a trasladar en los demás, dificultando desmesuradamente las relaciones interpersonales.

Bajo esta premisa, nos convertiremos en personas autoexigentes, sintiendo en nuestro interior una voz que nunca calla, oyendo una crítica constante hacia nosotros mismos y hacia los demás, viviendo en la disconformidad con lo que conseguimos en la vida, deseando una perfección que nunca llega y que nunca va a llegar, castigándonos ante el error, llenando nuestra vida de miedos, prefiriendo no hacerlo a hacerlo mal, en definitiva eligiendo no vivir a vivir.

Para una persona que vive bajo las órdenes de la autoexigencia, el error es el más temido de los fantasmas. No va a permitirse un descuido, una equivocación. No admitirá no haber alcanzado el objetivo, eligiendo la no acción a la acción si sabe que no puede llegar a la meta,… Pero además de todo esto, no será consciente de que actuando así, aumentará sus miedos, se verá inmovilizada en muchas circunstancias, mermará su experiencia, privándose de lo más valioso, de lo que más nos enriquece como personas, de su derecho mas legítimo: VIVIR Y SER FELIZ.

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